En 1986, después de que el Universo Marvel tradicional llevase presente más de un cuarto de siglo, la Compañía probó suerte con una idea que se denominó "el Nuevo Universo". El plan consistía en crear una serie de títulos interrelacionados entre sí (exactamente ocho), pero sin ningún tipo de conexión con los héroes consolidados de la Marvel clásica (algo similar, salvando las distancias, a lo que ocurrió entre Watchmen y el resto del universo DC). El concepto se debió a Jim Shooter, el director editorial del momento, y personaje peculiar donde los haya, que quiso de éste modo celebrar el 25º aniversario de la célebre editorial: "Utilícese el mundo real, introdúzcanse un par de anomalías cuidadosamente controladas, y a continuación déseles juego".