CALIFICACIÓN: Entretenida (2,5/5)
- FICHA TÉCNICA y SINOPSIS en IMDB (en inglés) y FilmAffinity (en español)
- FECHA DE ESTRENO EN ESPAÑA: 28 de diciembre de 2025 en SkyShowtime.
- Galería de posters por este enlace.
CALIFICACIÓN: Entretenida (2,5/5)
CALIFICACIÓN: Buena (4/5)
LA MATANZA DE TEXAS: EL LIBRO DEL 50 ANIVERSARIO
En la larga tradición por parte de Notorious Ediciones de otros títulos míticos de la historia del cine, de los cuales se ha hecho un libro con motivo de la conmemoración de un cierto aniversario desde que se estrenaron, ahora he leído de la biblioteca el de La matanza de Texas por los 50 años que cumplió el pasado 2024. De hecho (como curiosidad personal) la película se estrenó en octubre de 1974, mismo mes y año en que yo vine al mundo.
En este libro se lleva a cabo un análisis pormenorizado de la vida y obra de Tobe Hooper, el director de este film, con un repaso a su filmografía, en la que el autor encuentra títulos salvables, más allá del desprecio y/o desinterés que suscitó toda la carrera posterior del cineasta. Lógicamente la más desarrollada es la película del título en la que se presentó a Leatherface y su disfuncional familia, narrando detalles del rodaje tan pesadillescos que se trasladaron al celuloide, dándole ese tono tan particular por el que triunfó.
Curiosamente, y lo digo por un visionado más o menos reciente que he hecho de La matanza de Texas, la película no es tan sangrienta como uno quizás recuerda (o le han dicho), siendo el elemento gore más bestia el que se afianzó para las posteriores secuelas y continuaciones de todo tipo. Las mismas intentan repetir la fórmula del éxito, pero no por tirar litros de sangre, ni conseguir escabechinas más brutas se obtienen mejores resultados, admitiendo el autor de que por más que se intente, no se han logrado repetir las virtudes del film original.
CALIFICACIÓN: Entretenido (3/5)
Me leo de la biblioteca la novela Badasstronauts: Paletos espaciales de Grady Hendrix, un autor que desde que lo descubrí me ha convencido lo suficiente para probar con todas sus novelas disponibles, que poco a poco ya van siendo unas cuantas. Esta es de edición reciente pero de principios de su carrera, como explica en la introducción, en donde nos narra las penurias que tenía para llegar a fin de mes. Eso le llevó a escribir la obra Occupy Space, allá por 2012, que él mismo se autopublicó y cuyo origen hay que buscarlo en el movimiento Occupy Wall Street, algo más o menos parecido al movimiento 15-M de Madrid.
Años después, y una vez revisada y actualizada por el propio autor, se ha transformado en esta Badasstronauts, a la que aquí en España se le adjunta lo de Paletos espaciales. En este caso ha dejado aparte la temática fantástica y de terror que ha caracterizado sus obras más aplaudidas para decantarse por una sátira de ciencia-ficción simpática de leer, pero a la que quizás se lo podría haber sacado más jugo. La premisa se centra en Walter Reddie, un ex astronauta alcohólico que nunca llegó a ir al espacio, y que ahora vive en un pueblo bastante rural de Carolina del Sur. Cuando su primo astronauta se queda varado en la Estación Espacial Internacional y nadie del Gobierno ni la NASA se preocupa por ir a rescatarlo, será Walter quien se decida a ir, aunque él mismo tenga que construirse un cohete.
Lógicamente como él solo no puede, poco a poco irá reuniendo a un grupo de inadaptados de todo tipo y condición, por los que nadie daría ni un duro, pero a los que consigue insuflar el ansia por el tan ansiado "sueño americano", con su idea de salvar a su primo. Walter conseguirá unir a su comunidad por un objetivo común, aunque disten mucho de ser expertos en lo que se proponen. Pero llegados al final (quizás un tanto abrupto), te deja con ganas de saber más, ignoro que si pensando en alguna posible futura secuela. En última instancia la esencia de esta obra estaría en defender la esperanza como algo my humano, por muy absurdo y disparatado que sea el objetivo.
CALIFICACIÓN: Entretenido (3/5)
Pero en este caso habría un matiz: esta sería la nueva colaboración del director mexicano con Netflix, a los que les ha aportado su magistral versión de animada de Pinocho o la destacable serie antológica El gabinete de curiosidades de Guillermo del Toro, donde partiendo de una idea original suya eran varios directores los que se encargaban de los ocho episodios de su, de momento, única temporada. A eso hay que añadir el universo animado de Trollhunters.
Ser material para Netflix descarta, por tónica general, que se estrene en salas de cine, por lo que muchos temían que este Frankenstein no pudiera verse de esa manera. Pero Netflix, como ya ha hecho en anteriores ocasiones, sí ha permitido un estreno limitado con el que poder disfrutar esta película, y de camino probar suerte en la temporada de premios que se avecina (y una vez vista, sin duda hace méritos para conseguir unos cuantos).
Desde que se editó en origen en 1818 (de forma anónima, ya que no fue hasta la edición de 1823 que constó el nombre de su autora) la inmortal obra de Mary Shelley, Frankenstein o el moderno Prometeo ha tenido infinidad de adaptaciones en todos los medios, incluido el cine. La más mítica, que no por ello la más fiel, fue la de 1931 dirigida por James Whale y con Boris Karloff encarnando la imagen más icónica de la criatura.
En mi caso le tengo cierto aprecio a la de 1994 dirigida por Kenneth Branagh, y que surgió tras el éxito dos años antes del Drácula de Coppola, aunque careciendo del éxito de esta última (lo que cerró en aquel momento la opción de adaptar otros monstruos del imaginario de terror). En su momento la vi de estreno en cines, resultando fastuosa y con una banda sonora magistral de Patrick Doyle (destacando el potente tema The Creation).
Con un personaje tan icónico dentro de la cultura popular, ¿que podía aportar ahora Guillermo del Toro? Sobre todo su pasión, la pasión de aquel chaval mexicano de 7 años que vio por primera vez el clásico de James Whale, o que a los 11 pudo leer la novela original, quedándose fascinado. Su Frankenstein se presentó en la reciente edición del Festival de Venecia, mismo certamen donde en 2017 recibió el León de Oro por la antes citada La forma del agua.A nivel global este nuevo Frankenstein resulta magistral de forma abrumadora: su estética, su ambientación, su banda sonora o su fotografía son algunos de los detalles sublimes por los que destaca, haciendo mérito más que suficiente para su (escueto) transito por salas de cine. Quizás su hándicap más evidente estaría en una duración de 149 minutos, dividida en un breve preludio y dos partes: una para para el relato de Víctor y la otra para el de la Criatura.
Manteniendo un buen ritmo (lo cual no resta que podía haberse aligerado su metraje), uno pensaría que habida cuenta de todas las versiones previas (que van desde lo sublime a lo deleznable), esta adaptación lo tendría complicado. Pues no, ya que acaba siendo la mejor de las últimas décadas, honrando el espíritu de la obra de Mary Shelley (aún siendo evidente el sello autoral de su director), a la vez que plantea una reflexión filosófica sobre el concepto de ser humano.
Y todo ello con un reparto brillante y totalmente entregado, destacando Oscar Isaac como Víctor Frankenstein y Jacob Elordi como su Criatura. Ambos representan las dos caras de una misma moneda: el primero sería un visionario educado por un padre déspota, lo que hace de él una persona arrogante e insensible. La Criatura, por su parte, se asombra por la belleza de las cosas y busca cariño, pero encuentra crueldad, incluso por parte de su progenitor.
Guillermo del Toro deja claro quien sería el verdadero monstruo al hacer que Elizabeth (Mia Goth), prometida del hermano de Víctor (y a la que este mira de forma indebida, teniendo en cuenta que será su futura cuñada) sea capaz de conectar con la Criatura más que quien le insufló vida. Puede haber ahí un cierto eco de la relación entre la protagonista muda y el hombre-anfibio que mostró el mexicano en la antes citada La forma del agua.
En resumen esta nueva versión de Frankenstein sería otra obra maestra de Guillermo del Toro, que combina con acierto todos sus elementos, ofreciendo un resultado tan respetuoso con la esencia del original literario, como coherente con la filmografía de su director. Entre sus múltiples referencias citar que el diseño de la Criatura está basado en el que hizo de ella Bernie Wrightson para la adaptación ilustrada de la obra de Shelley.
CALIFICACIÓN: Excelente (4,5/5)
Esta Black Phone 2 es el resultado del excelente resultado en taquilla que tuvo Black Phone cuando se estrenó en el verano de 2022. Apenas con 16 millones de dólares de presupuesto, el citado film cosechó casi 162 millones a nivel global y (lo que también sería importante) una buena recepción crítica.
Según ese famoso dicho popular, "Poderoso caballero es don Dinero", los responsables de la primera entrega se encontraron con un inesperado éxito que daba para (al menos) una secuela, pero se encontraban con el hándicap de que la película original tenía un final más bien cerrado, haciendo complicado subsanar ese detalle.
Quien no hay visto aún la primera entrega, dirigida por Scott Derrickson (que repite sus funciones también en esta) será mejor que no continúe leyendo, porque para opinar sobre esta película hay que tener presente un detalle del film anterior, que los más puristas pueden considerar spoiler. Será el único, pero quien continúe avisado está.
Basada en un relato de Joe Hill, el hijo del prolífico escritor de terror (y otros géneros) Stephen King, el film de 2022 terminaba con la muerte del villano, encarnado por Ethan Hawke, a manos del joven Finney (a cargo del actor Mason Thames), que hubiera acabado muerto de no ser por la ayuda que recibe, por el teléfono negro al que alude el título, de las anteriores víctimas del asesino.
Si la película original estaba ambientada en 1978, esta secuela nos sitúa cuatro años después, y aparte de los citados Ethan Hawke y Mason Thames (este último visto de protagonista en el remake en acción real de Cómo entrenar a tu dragón) también lo hace Madeleine McGraw encarnando a Gwen, la hermana pequeña de Finney, de la que en la anterior película se sugería clarividencia heredada, y que en esta secuela es el objetivo inicial del asesino encarnado por Ethan Hawke, que ahora ataca desde el Más Allá.
Y a partir de ahí (que es bien pronto) empiezan los "parecidos razonables": ante la escasez de asesinos en serie míticos del cine como Freddy Krueger de Pesadilla en Elm Street o Jason Voorhees de Viernes 13 (inactivos desde hace tiempo, si bien del segundo hay proyectos en marcha), los responsables de esta secuela han tomado elementos de ambos con la idea de reciclarlos aquí: de uno su capacidad de atacar en los sueños (y si mueres allí, mueres de verdad), mientras que lo del campamento juvenil y el asesino enmascarado (esto ya visto en la previa) suenan al segundo.
Si ya con lo que he citado tienes un inmenso déjà vu que te acompaña durante toda la película, eso se suma en la forma en la que se desarrollan las (aquí sí) evidentes y heredadas capacidades precognitivas del personaje de Gwen, que sirven para acercarla a tantas y tantas otras final girls que a lo largo de los años se han enfrentado contra matarifes de todo tipo y condición. La excusa argumental es sencilla y continuista: tres niños se comunican desde el Más Allá y un innecesario giro de guion entrelazará pasado y presente de los dos protagonistas, el asesino y los tres chavales difuntos.
Los personajes de Mason Thames, Madeleine McGraw y Ethan Hawke son los principales, porque de los varios secundarios que pululan por ahí lo único que piensa uno es cuanto durarán vivos, siendo en muchos casos más de lo deseado, ya que son meros bocetos básicos de slasher. No es que se hagan molestos, aunque el ultrarreligioso personaje encarnado por Maev Beaty parece insertado sólo para mezclar en el popurrí de esta secuela algo de terror religioso. No negaré que sea entretenida, pero cede virtudes respecto a la primera, resultando más convencional.
Black Phone 2 ha doblado su presupuesto respecto a la anterior entrega (30 millones de dólares), pero en su estreno en la taquilla americana ha conseguido casi esa cantidad, por lo que lo previsible es que al final de su carrera comercial sea lo suficientemente rentable para que la franquicia siga (y teniendo en cuenta sus referentes, se puede hacer muy extensa). Entre lo mejor de esta secuela estaría un elemento visual: las secuencias oníricas se grabaron en película de 8 y 16 mm., siendo todo un acierto para dotarlas del tono escalofriante que se les quiere dar.
CALIFICACIÓN: Entretenida (2,5/5)
Cuando empecé a escuchar sobre Good boy (aquí en España con ese subtítulo de Confía en su destino) decían que sería una película de terror slasher contada desde el punto de vista del perro del villano. Parecía algo aceptable, ya que se cambiaba la perspectiva usual, pero eso me hizo pensar en Buffalo Bill, el asesino en serie tras el cual va la agente del FBI Clarice Starling en El silencio de los corderos, y que recordemos que tiene una perrita de raza bichón frisé que resulta trascendente en el tramo final de dicho film.
Pero no, la cosa no va por ahí: en este caso el relato gira sobre Indy, un perro de raza retriever de Nueva Escocia propiedad de Todd (al que da vida el actor Shane Jensen), cuando ambos se trasladan a una vieja e inhóspita casa familiar, perdida en medio de un bosque. Como es predecible hay "algo" en esa casa, e Indy no hace más que presentir de forma más o menos clara que algo siniestro va a pasar en cualquier momento pero, ¿que puede hacer siendo tan solo un perro?
Puede gustar más o menos el resultado final (que ya digo que tira más hacia películas de presupuesto escaso como El proyecto de la bruja de Blair que hacia otra cosa más espectacular), pero sin ninguna duda es digno de mérito lo que ha hecho Ben Leonberg, el director de este film, a mayor gloría de su perro Indy (cuyo trabajo en esta película es realmente notable) y los 400 días de rodaje que necesitó en Nueva Jersey para ofrecer los 72 minutos de metraje de este film.
El esquema de Good boy se puede decir que resulta quizás algo repetitivo, ya que no deja de girar sobre ese tópico en el género del terror de que un perro mire al vacío (donde se supone que no tendría que haber nada), o metiéndose en lugares oscuros y siniestros (con la lógica inquietud por parte del espectador que empatice con el animal). Pero admito que aunque en algunos momentos digamos que se hace evidente que es una película (como si esto fuera magia, digamos que "se ve el truco"), tiene también otros donde realmente consigue que el espectador sienta ansiedad por lo que le pueda pasar a Indy, pese a que algunos de ellos sean pesadillas o visiones del perro.
Es justo citar la perspectiva visual de la película, ya que la cámara se sitúa en todo momento en el perro, por lo que (por ejemplo) de su dueño Todd sólo veremos su imagen de espaldas, a lo lejos o bien de cintura para abajo. No es que todo se vea desde el punto de vista del animal, pero digamos que en todo momento la película se pone a su altura, lo cual sirve también para mostrar como el perro puede ver aquello intangible que su dueño no puede. Y es que aunque tenga algunos momentos oníricos, como he citado antes, también hay otros reales donde, sinceramente, la interpretación por parte de Indy es prodigiosa, convirtiéndose desde ya mismo en un referente perruno en el mundo del cine.
¿Handicaps? Los tiene de forma evidente: puede resultar cansina para aquellos que busquen emociones fuertes, ya que su ritmo no es que sea rápido (pese a su escueta duración de 72 minutos), y tarda en entrar en materia. Pero a cambio es una película con un trabajo de fotografía realmente destacable, en la que se consigue mantener la intriga jugando con las luces y las sombras. Y aparte, lógicamente, si eres amante de los animales quedarás encandilado con su protagonista canino, que consigue transmitir emociones mejor que otros actores humanos que se supone que viven de interpretar. Good boy: un relato usual pero inquietante, desde una nueva perspectiva.
CALIFICACIÓN: Buena (4/5)
Strangers: Capítulo 2 (o Los extraños: Capítulo 2 que para el caso sería un título igual de correcto) viene a ser el episodio intermedio de la trilogía que se ha sacado de la manga Renny Harlin como homenaje-remake-tributo (que cada cual elija el calificativo a su gusto) a la película Los extraños dirigida por Bryan Bertino, y estrenada en 2008.
El episodio 1 se estrenó el pasado verano de 2024 y en sí era un remake del film original, por lo que para ver algo "nuevo" (lo pongo entre comillas porque en el slasher eso sería algo muy difícil de encontrar en la actualidad) había que esperar a que llegaran los capítulos 2 y 3. Dichas entregas ya están rodadas (al final de esta hay un preámbulo de la próxima).
Las películas podrán gustar más o menos, eso depende de cada espectador, pero hay que reconocer que el negocio les ha salido redondo: la trilogía completa, rodada de forma consecutiva, ha costado 8,5 millones de dólares, por lo que los poco más de 48 millones de dólares recaudados sólo por el capítulo 1 a nivel global la hacen una producción rentable.
El cambio para hacer de esto una trilogía ha sido que al final de la entrega precedente, la protagonista femenina (encarnada por Madelaine Petsch, en la línea de tantas otras "final girls" que ha habido en este género) sobrevivía al asedio y ataque de los tres enmascarados misteriosos. La noticia de ello bien pronto se difunde en el pequeño pueblo donde acontece todo (y en donde todos parecen culpables, lo sean o no), por lo que bien pronto los tres obsesivos asaltantes volverán a ir tras ella, sin dejarla en paz ni en el hospital donde se está recuperando de su primera refriega con ellos.
En un género que se retroalimenta a si mismo con lugares comunes, ese inicial asedio hospitalario me hizo recordar al de Halloween II. Pero frente a la premisa original (no en vano también se podía englobar a la película de 2008 y su remake de 2024 de "home invasion", con lo cual todo transcurría en el hogar asediado), en esta secuela hay más escenarios: desde el interior de un coche (si acaso el más claustrofóbico) hasta cuadras de caballos, la casa donde empezó todo, otra casa e incluso el bosque, en donde la protagonista tiene que intentar sobrevivir incluso del acoso animal.
Se podría decir que del "home invasión" inicial hemos pasado a un "survival horror", en una película que es una leve mejora respecto al capítulo 1. Da la sensación de que quieran jugar al estilo Scream (como he dicho antes, todos aparentan ser culpables), pero el mal desarrollo de los personajes hace que pese a que uno de los tres enmascarados si es desvelado, su identidad provoque más indiferencia que sorpresa. También se sugiere un origen al trío asesino y un pretexto sobre esa Tamara por la que preguntaban al inicio del capítulo precedente, algo que en 2008 quedó sin aclarar.
En resumidas cuentas Strangers: Capítulo 2 es una película que pierde todo mérito individual, al ser dependiente tanto de un capítulo 1 innecesario como de un futuro capítulo 3 que ya veremos como ¿cierra? la historia (todos sabemos lo eternas que se pueden hacer este tipo de franquicias). Como mínimo mejora levemente al previo al abrirse a un nuevo terreno (de "home invasion" a "survival horror"), pero, o mucho cambian las cosas, o esto pinta a ser una trilogía tan innecesaria, aunque bien lucrativa, como fue lo de trocear las últimas entregas de Harry Potter o Los juegos del hambre.
CALIFICACIÓN: Regular (2/5)
CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)
CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)
Admito que me he decantado por Weapons a raiz de la sorpresa que tuve con Barbarian, el anterior film de su responsable (Zach Cregger), pese a que no lo descubrí hasta su estreno televisivo, aunque ya lo he visto un par de veces. Ojo, tampoco diré que la citada película de 2022 sea una maravilla, pero como mínimo si consiguió ser sorprendente (al menos cuando la ves por primera vez), logrando esquivar de forma relativa los esquemas más manidos del género del terror, aunque echando mano de detalles básicos en el mismo para plantear su historia.
A la espera de lo que haga con la nueva versión de Resident Evil, que se supone que se estrenará en 2026, y de la que Zach Cregger es su director, nos llega ahora Weapons, que también parte de una premisa interesante. Como el mismo póster indica, en una pequeña localidad una noche todos los alumnos (salvo uno) de la clase de una profesora desaparecen, en principio voluntariamente, sin dejar ninguna causa o justificación para ello. ¿Qué ha pasado? ¿Donde están?
Con un guion del propio Zach Cregger, al igual que sucedía en la anterior Barbarian, si allí tenía en su reparto, entre otros, a Bill Skarsgard (visto como Pennywise en la dos entregas de It) y Justin Long (visto en películas como La jungla 4.0 o Arrástrame al infierno por mencionar apenas dos ejemplos), aquí coinciden cuatro actores vistos en varias producciones del universo Marvel: Julia Garner, vista como Shalla-Bal en la reciente Los Cuatro Fantásticos: Primeros pasos; Josh Brolin visto como Thanos y Cable, este último en Deadpool 2; Benedict Wong, visto en las películas del Doctor Extraño entre otras y Alden Ehrenreich, visto en la reciente serie televisiva Ironheart además de en la popular franquicia galáctica como protagonista de Han Solo: Una historia de Star Wars).
Como el género del terror ha sido (y es) tan manido en cuanto a lugares comunes, clichés y tópicos de todo tipo, en cuanto aparece algo que se sale de la tónica habitual se suele (y no siempre para beneficio de la película) esperar de ella poco menos que una obra maestra. Eso es el error de este film, no achacable a él sino a las altas expectativas que se forman algunos, y que al no verse cubiertas puedan desmerecer a una película por otro lado loable y remarcable, que parece querer extrapolar un mensaje de desconfianza hacia nuestra fragmentada sociedad.
Eso se hace evidente en la pequeña población donde acontece todo, más propensa a dejarse llevar por opiniones ajenas que por certezas (de ahí que en un principio le echen la culpa al personaje de Julia Garner, no ayudando mucho la actitud de ella ante la situación). Pero para que todos tengan voz y voto, el director acierta al dividir la historia por episodios, según lo viven todo hasta media docena de personajes diferentes. Eso otorga de una evidente complejidad dramática al hecho básico sobre el que se sustenta esta película, ya citado antes y que el propio póster deja bien claro.
Por eso se puede decir que más que cine de terror (aunque tenga ciertos sustos), estamos más bien ante un film de suspense con elementos fantásticos, donde paulatinamente se van ofreciendo pistas al espectador para entender lo sucedido. Teniendo en cuenta el escenario y la justificación no me extrañaría que muchos quieran ver ecos de Stephen King. Cuando ya se tiene más o menos claro lo que ha pasado (algo así como una actualización del espíritu oscuro original de los cuentos de los hermanos Grimm), tenemos un climax final catártico que plantea un problema.
A lo que me refiero es a cierta persecución final que provocó risas en el pase de prensa al que asistí. Aunque el recurso se puede denominar como humor negro, cuya intención me imagino que es la de romper la tensión inherente hasta dicho momento, se bordea peligrosamente la frontera de lo absurdo, lo cual puede decepcionar a según que espectadores con según que expectativas (justo lo que he citado un poco más arriba) por un cambio de tono tan súbito. Aún así Weapons (cuando se ve se entiende dicho título, Armas en inglés) es una propuesta tan inquietante como interesante.
CALIFICACIÓN: Buena (4/5)
La original Sé lo que hicisteis el último verano de 1997 (adaptación de la novela homónima de 1973 de Lois Duncan) fue tan solo el derivado surgido del éxito de Scream que tuvo mejor suerte en taquilla. Y es que siguiendo la tónica general de que cuando algo triunfa, salen derivados de todo tipo para intentar sacar tajada, llevó a que el éxito de la citada Scream de Wes Craven en 1996 revitalizara el slasher con productos de todo tipo y condición. De los mismos la que gozó de mejor suerte en la taquilla (que no por eso es que sea mejor) fue la película original de esta franquicia.
En mi caso admito que la primera no la vi hasta su estreno en televisión, y la recuerdo tan solo como una más o menos aceptable película, pese a un reparto donde estaban nombres de futuras promesas (por aquel entonces) como los de Jennifer Love-Hewitt, Freddie Prinze Jr., Sarah Michelle Gellar, Ryan Phillippe, o Johnny Galecki, que luego tuvieron una carrera bastante irregular y sobretodo televisiva.
Peor suerte tuvo la segunda (Aún sé lo que hicisteis el último verano), estrenada apenas un año después, y que admito que intenté ver (de nuevo en su estreno televisivo), sin conseguir acabarla. En ella repetían Jennifer Love-Hewitt y Freddie Prinze Jr., que son los mismos que vuelven de forma principal (porque hay cameos sorpresa y escena entre créditos por si el éxito da para más entregas) en esta nueva (y tardía) secuela. Pero ojo que antes de la de ahora hubo más...
Sé lo que hicisteis el último verano tuvo una tercera entrega en 2006 titulada Siempre sabré lo que hicisteis el último verano, e incluso dio para una serie de televisión en 2021 titulada como el film original. No he visto ninguno de ambos productos, y desde luego que a priori no me tienta a cambiar de opinión, pero con semejante preámbulo, ¿qué me ha llevado a ver esta nueva entrega? Curiosidad: de nuevo a remolque de la saga Scream, el éxito de la quinta entrega (que llegó 11 años después del film precedente, y ayudó a esto de las secuelas "legado") propició una sexta y una séptima (que tiene previsto estrenarse el 27 de febrero de 2026).
Tras que otras franquicias de terror intentaran jugadas similares (como la reciente Destino Final: Lazos de sangre), para lograr capitalizar la nostalgia del espectador (esa misma nostalgia que según cita Julie James, el personaje de Love-Hewitt, "está sobrevalorada"), ahora prueban suerte con esta película que, siguiendo el ejemplo de Scream (la de 2022), se estrena con el mismo título que tuvo el film original de 1997, sin poner ningún número ni indicativo extra que pueda confundir a las nuevas generaciones. Y como la fórmula de la revitalización funcionó más o menos de forma adecuada para Scream, decidí probar suerte para ver que tal lo hacían estos.
Aún admitiendo que como mínimo se deja ver, estamos ante otro nuevo ejemplo de ese dicho popular que dice "de donde no hay, no se puede sacar". Cinco amigos se ven involucrados en un accidente automovilístico que les deja marcados, y del que intentarán desligarse. Un año después alguien que parece estar al tanto de lo que pasó comienza a acecharlos, vestido de pescador y armado con un arpón y un garfio. Esa base argumental se envuelve en un guion caótico y esquemático de slasher, se le añaden guiños para los nostálgicos, y el whodunit resultante se resuelve con un giro ya visto en la franquicia Scream, que si sorprende es por su disparatada inconsistencia.
CALIFICACIÓN: Regular (2/5)