CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)
- FICHA TÉCNICA y SINOPSIS en IMDB (en inglés) y FilmAffinity (en español)
- FECHA DE ESTRENO EN ESPAÑA: 21 de noviembre de 2025.
- Galería de posters por este enlace.
CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)
CALIFICACIÓN: Buena (4/5)
Pero en este caso habría un matiz: esta sería la nueva colaboración del director mexicano con Netflix, a los que les ha aportado su magistral versión de animada de Pinocho o la destacable serie antológica El gabinete de curiosidades de Guillermo del Toro, donde partiendo de una idea original suya eran varios directores los que se encargaban de los ocho episodios de su, de momento, única temporada. A eso hay que añadir el universo animado de Trollhunters.
Ser material para Netflix descarta, por tónica general, que se estrene en salas de cine, por lo que muchos temían que este Frankenstein no pudiera verse de esa manera. Pero Netflix, como ya ha hecho en anteriores ocasiones, sí ha permitido un estreno limitado con el que poder disfrutar esta película, y de camino probar suerte en la temporada de premios que se avecina (y una vez vista, sin duda hace méritos para conseguir unos cuantos).
Desde que se editó en origen en 1818 (de forma anónima, ya que no fue hasta la edición de 1823 que constó el nombre de su autora) la inmortal obra de Mary Shelley, Frankenstein o el moderno Prometeo ha tenido infinidad de adaptaciones en todos los medios, incluido el cine. La más mítica, que no por ello la más fiel, fue la de 1931 dirigida por James Whale y con Boris Karloff encarnando la imagen más icónica de la criatura.
En mi caso le tengo cierto aprecio a la de 1994 dirigida por Kenneth Branagh, y que surgió tras el éxito dos años antes del Drácula de Coppola, aunque careciendo del éxito de esta última (lo que cerró en aquel momento la opción de adaptar otros monstruos del imaginario de terror). En su momento la vi de estreno en cines, resultando fastuosa y con una banda sonora magistral de Patrick Doyle (destacando el potente tema The Creation).
Con un personaje tan icónico dentro de la cultura popular, ¿que podía aportar ahora Guillermo del Toro? Sobre todo su pasión, la pasión de aquel chaval mexicano de 7 años que vio por primera vez el clásico de James Whale, o que a los 11 pudo leer la novela original, quedándose fascinado. Su Frankenstein se presentó en la reciente edición del Festival de Venecia, mismo certamen donde en 2017 recibió el León de Oro por la antes citada La forma del agua.A nivel global este nuevo Frankenstein resulta magistral de forma abrumadora: su estética, su ambientación, su banda sonora o su fotografía son algunos de los detalles sublimes por los que destaca, haciendo mérito más que suficiente para su (escueto) transito por salas de cine. Quizás su hándicap más evidente estaría en una duración de 149 minutos, dividida en un breve preludio y dos partes: una para para el relato de Víctor y la otra para el de la Criatura.
Manteniendo un buen ritmo (lo cual no resta que podía haberse aligerado su metraje), uno pensaría que habida cuenta de todas las versiones previas (que van desde lo sublime a lo deleznable), esta adaptación lo tendría complicado. Pues no, ya que acaba siendo la mejor de las últimas décadas, honrando el espíritu de la obra de Mary Shelley (aún siendo evidente el sello autoral de su director), a la vez que plantea una reflexión filosófica sobre el concepto de ser humano.
Y todo ello con un reparto brillante y totalmente entregado, destacando Oscar Isaac como Víctor Frankenstein y Jacob Elordi como su Criatura. Ambos representan las dos caras de una misma moneda: el primero sería un visionario educado por un padre déspota, lo que hace de él una persona arrogante e insensible. La Criatura, por su parte, se asombra por la belleza de las cosas y busca cariño, pero encuentra crueldad, incluso por parte de su progenitor.
Guillermo del Toro deja claro quien sería el verdadero monstruo al hacer que Elizabeth (Mia Goth), prometida del hermano de Víctor (y a la que este mira de forma indebida, teniendo en cuenta que será su futura cuñada) sea capaz de conectar con la Criatura más que quien le insufló vida. Puede haber ahí un cierto eco de la relación entre la protagonista muda y el hombre-anfibio que mostró el mexicano en la antes citada La forma del agua.
En resumen esta nueva versión de Frankenstein sería otra obra maestra de Guillermo del Toro, que combina con acierto todos sus elementos, ofreciendo un resultado tan respetuoso con la esencia del original literario, como coherente con la filmografía de su director. Entre sus múltiples referencias citar que el diseño de la Criatura está basado en el que hizo de ella Bernie Wrightson para la adaptación ilustrada de la obra de Shelley.
CALIFICACIÓN: Excelente (4,5/5)
Esta Black Phone 2 es el resultado del excelente resultado en taquilla que tuvo Black Phone cuando se estrenó en el verano de 2022. Apenas con 16 millones de dólares de presupuesto, el citado film cosechó casi 162 millones a nivel global y (lo que también sería importante) una buena recepción crítica.
Según ese famoso dicho popular, "Poderoso caballero es don Dinero", los responsables de la primera entrega se encontraron con un inesperado éxito que daba para (al menos) una secuela, pero se encontraban con el hándicap de que la película original tenía un final más bien cerrado, haciendo complicado subsanar ese detalle.
Quien no hay visto aún la primera entrega, dirigida por Scott Derrickson (que repite sus funciones también en esta) será mejor que no continúe leyendo, porque para opinar sobre esta película hay que tener presente un detalle del film anterior, que los más puristas pueden considerar spoiler. Será el único, pero quien continúe avisado está.
Basada en un relato de Joe Hill, el hijo del prolífico escritor de terror (y otros géneros) Stephen King, el film de 2022 terminaba con la muerte del villano, encarnado por Ethan Hawke, a manos del joven Finney (a cargo del actor Mason Thames), que hubiera acabado muerto de no ser por la ayuda que recibe, por el teléfono negro al que alude el título, de las anteriores víctimas del asesino.
Si la película original estaba ambientada en 1978, esta secuela nos sitúa cuatro años después, y aparte de los citados Ethan Hawke y Mason Thames (este último visto de protagonista en el remake en acción real de Cómo entrenar a tu dragón) también lo hace Madeleine McGraw encarnando a Gwen, la hermana pequeña de Finney, de la que en la anterior película se sugería clarividencia heredada, y que en esta secuela es el objetivo inicial del asesino encarnado por Ethan Hawke, que ahora ataca desde el Más Allá.
Y a partir de ahí (que es bien pronto) empiezan los "parecidos razonables": ante la escasez de asesinos en serie míticos del cine como Freddy Krueger de Pesadilla en Elm Street o Jason Voorhees de Viernes 13 (inactivos desde hace tiempo, si bien del segundo hay proyectos en marcha), los responsables de esta secuela han tomado elementos de ambos con la idea de reciclarlos aquí: de uno su capacidad de atacar en los sueños (y si mueres allí, mueres de verdad), mientras que lo del campamento juvenil y el asesino enmascarado (esto ya visto en la previa) suenan al segundo.
Si ya con lo que he citado tienes un inmenso déjà vu que te acompaña durante toda la película, eso se suma en la forma en la que se desarrollan las (aquí sí) evidentes y heredadas capacidades precognitivas del personaje de Gwen, que sirven para acercarla a tantas y tantas otras final girls que a lo largo de los años se han enfrentado contra matarifes de todo tipo y condición. La excusa argumental es sencilla y continuista: tres niños se comunican desde el Más Allá y un innecesario giro de guion entrelazará pasado y presente de los dos protagonistas, el asesino y los tres chavales difuntos.
Los personajes de Mason Thames, Madeleine McGraw y Ethan Hawke son los principales, porque de los varios secundarios que pululan por ahí lo único que piensa uno es cuanto durarán vivos, siendo en muchos casos más de lo deseado, ya que son meros bocetos básicos de slasher. No es que se hagan molestos, aunque el ultrarreligioso personaje encarnado por Maev Beaty parece insertado sólo para mezclar en el popurrí de esta secuela algo de terror religioso. No negaré que sea entretenida, pero cede virtudes respecto a la primera, resultando más convencional.
Black Phone 2 ha doblado su presupuesto respecto a la anterior entrega (30 millones de dólares), pero en su estreno en la taquilla americana ha conseguido casi esa cantidad, por lo que lo previsible es que al final de su carrera comercial sea lo suficientemente rentable para que la franquicia siga (y teniendo en cuenta sus referentes, se puede hacer muy extensa). Entre lo mejor de esta secuela estaría un elemento visual: las secuencias oníricas se grabaron en película de 8 y 16 mm., siendo todo un acierto para dotarlas del tono escalofriante que se les quiere dar.
CALIFICACIÓN: Entretenida (2,5/5)
Strangers: Capítulo 2 (o Los extraños: Capítulo 2 que para el caso sería un título igual de correcto) viene a ser el episodio intermedio de la trilogía que se ha sacado de la manga Renny Harlin como homenaje-remake-tributo (que cada cual elija el calificativo a su gusto) a la película Los extraños dirigida por Bryan Bertino, y estrenada en 2008.
El episodio 1 se estrenó el pasado verano de 2024 y en sí era un remake del film original, por lo que para ver algo "nuevo" (lo pongo entre comillas porque en el slasher eso sería algo muy difícil de encontrar en la actualidad) había que esperar a que llegaran los capítulos 2 y 3. Dichas entregas ya están rodadas (al final de esta hay un preámbulo de la próxima).
Las películas podrán gustar más o menos, eso depende de cada espectador, pero hay que reconocer que el negocio les ha salido redondo: la trilogía completa, rodada de forma consecutiva, ha costado 8,5 millones de dólares, por lo que los poco más de 48 millones de dólares recaudados sólo por el capítulo 1 a nivel global la hacen una producción rentable.
El cambio para hacer de esto una trilogía ha sido que al final de la entrega precedente, la protagonista femenina (encarnada por Madelaine Petsch, en la línea de tantas otras "final girls" que ha habido en este género) sobrevivía al asedio y ataque de los tres enmascarados misteriosos. La noticia de ello bien pronto se difunde en el pequeño pueblo donde acontece todo (y en donde todos parecen culpables, lo sean o no), por lo que bien pronto los tres obsesivos asaltantes volverán a ir tras ella, sin dejarla en paz ni en el hospital donde se está recuperando de su primera refriega con ellos.
En un género que se retroalimenta a si mismo con lugares comunes, ese inicial asedio hospitalario me hizo recordar al de Halloween II. Pero frente a la premisa original (no en vano también se podía englobar a la película de 2008 y su remake de 2024 de "home invasion", con lo cual todo transcurría en el hogar asediado), en esta secuela hay más escenarios: desde el interior de un coche (si acaso el más claustrofóbico) hasta cuadras de caballos, la casa donde empezó todo, otra casa e incluso el bosque, en donde la protagonista tiene que intentar sobrevivir incluso del acoso animal.
Se podría decir que del "home invasión" inicial hemos pasado a un "survival horror", en una película que es una leve mejora respecto al capítulo 1. Da la sensación de que quieran jugar al estilo Scream (como he dicho antes, todos aparentan ser culpables), pero el mal desarrollo de los personajes hace que pese a que uno de los tres enmascarados si es desvelado, su identidad provoque más indiferencia que sorpresa. También se sugiere un origen al trío asesino y un pretexto sobre esa Tamara por la que preguntaban al inicio del capítulo precedente, algo que en 2008 quedó sin aclarar.
En resumidas cuentas Strangers: Capítulo 2 es una película que pierde todo mérito individual, al ser dependiente tanto de un capítulo 1 innecesario como de un futuro capítulo 3 que ya veremos como ¿cierra? la historia (todos sabemos lo eternas que se pueden hacer este tipo de franquicias). Como mínimo mejora levemente al previo al abrirse a un nuevo terreno (de "home invasion" a "survival horror"), pero, o mucho cambian las cosas, o esto pinta a ser una trilogía tan innecesaria, aunque bien lucrativa, como fue lo de trocear las últimas entregas de Harry Potter o Los juegos del hambre.
CALIFICACIÓN: Regular (2/5)
CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)
Admito que me he decantado por Weapons a raiz de la sorpresa que tuve con Barbarian, el anterior film de su responsable (Zach Cregger), pese a que no lo descubrí hasta su estreno televisivo, aunque ya lo he visto un par de veces. Ojo, tampoco diré que la citada película de 2022 sea una maravilla, pero como mínimo si consiguió ser sorprendente (al menos cuando la ves por primera vez), logrando esquivar de forma relativa los esquemas más manidos del género del terror, aunque echando mano de detalles básicos en el mismo para plantear su historia.
A la espera de lo que haga con la nueva versión de Resident Evil, que se supone que se estrenará en 2026, y de la que Zach Cregger es su director, nos llega ahora Weapons, que también parte de una premisa interesante. Como el mismo póster indica, en una pequeña localidad una noche todos los alumnos (salvo uno) de la clase de una profesora desaparecen, en principio voluntariamente, sin dejar ninguna causa o justificación para ello. ¿Qué ha pasado? ¿Donde están?
Con un guion del propio Zach Cregger, al igual que sucedía en la anterior Barbarian, si allí tenía en su reparto, entre otros, a Bill Skarsgard (visto como Pennywise en la dos entregas de It) y Justin Long (visto en películas como La jungla 4.0 o Arrástrame al infierno por mencionar apenas dos ejemplos), aquí coinciden cuatro actores vistos en varias producciones del universo Marvel: Julia Garner, vista como Shalla-Bal en la reciente Los Cuatro Fantásticos: Primeros pasos; Josh Brolin visto como Thanos y Cable, este último en Deadpool 2; Benedict Wong, visto en las películas del Doctor Extraño entre otras y Alden Ehrenreich, visto en la reciente serie televisiva Ironheart además de en la popular franquicia galáctica como protagonista de Han Solo: Una historia de Star Wars).
Como el género del terror ha sido (y es) tan manido en cuanto a lugares comunes, clichés y tópicos de todo tipo, en cuanto aparece algo que se sale de la tónica habitual se suele (y no siempre para beneficio de la película) esperar de ella poco menos que una obra maestra. Eso es el error de este film, no achacable a él sino a las altas expectativas que se forman algunos, y que al no verse cubiertas puedan desmerecer a una película por otro lado loable y remarcable, que parece querer extrapolar un mensaje de desconfianza hacia nuestra fragmentada sociedad.
Eso se hace evidente en la pequeña población donde acontece todo, más propensa a dejarse llevar por opiniones ajenas que por certezas (de ahí que en un principio le echen la culpa al personaje de Julia Garner, no ayudando mucho la actitud de ella ante la situación). Pero para que todos tengan voz y voto, el director acierta al dividir la historia por episodios, según lo viven todo hasta media docena de personajes diferentes. Eso otorga de una evidente complejidad dramática al hecho básico sobre el que se sustenta esta película, ya citado antes y que el propio póster deja bien claro.
Por eso se puede decir que más que cine de terror (aunque tenga ciertos sustos), estamos más bien ante un film de suspense con elementos fantásticos, donde paulatinamente se van ofreciendo pistas al espectador para entender lo sucedido. Teniendo en cuenta el escenario y la justificación no me extrañaría que muchos quieran ver ecos de Stephen King. Cuando ya se tiene más o menos claro lo que ha pasado (algo así como una actualización del espíritu oscuro original de los cuentos de los hermanos Grimm), tenemos un climax final catártico que plantea un problema.
A lo que me refiero es a cierta persecución final que provocó risas en el pase de prensa al que asistí. Aunque el recurso se puede denominar como humor negro, cuya intención me imagino que es la de romper la tensión inherente hasta dicho momento, se bordea peligrosamente la frontera de lo absurdo, lo cual puede decepcionar a según que espectadores con según que expectativas (justo lo que he citado un poco más arriba) por un cambio de tono tan súbito. Aún así Weapons (cuando se ve se entiende dicho título, Armas en inglés) es una propuesta tan inquietante como interesante.
CALIFICACIÓN: Buena (4/5)
Superman, el superhéroe primordial, vuelve a surcar los cielos en la nueva película de James Gunn, con la que se abre en cines (porque en televisión ya lo ha hecho con la serie de animación Comando Monster (Creature Commandos)) el nuevo universo DC que sustituirá al que se cerró en 2023 con la secuela de Aquaman, y que había empezado una década antes con El hombre de acero de Zack Snyder.
Justo fue su responsable, el que podríamos decir que "modeló" todo aquel universo DC (fue encargado de títulos con los que había tantas expectativas como Batman v Superman y Liga de la Justicia, luego rehecha por él), pero sus altibajos en recepción de crítica y público (más bajos que altos) llevaron a un reinicio. Por eso queda atrás el Superman de Henry Cavill, y toma su manto David Corenswet.
Difícil reto, porque en el recuerdo de muchos sigue estando Christopher Reeve, que lo interpretó en cuatro películas. De hecho su esencia se marcó tanto en el imaginario colectivo que cuando volvió a las pantallas de cine en 2006, lo hizo en un film muy deudor de los previos. Al no llegar a los resultados de taquilla esperados, el kryptoniano no volvió a los cines hasta 2013, en la antes citada El hombre de acero.
Ahora llega este Superman de James Gunn, que ya había demostrado su solvencia con los superhéroes tanto de Marvel (trilogía Guardianes de la galaxia) como DC (El escuadrón suicida), pero que en este caso tiene mayor presión que en los ejemplos citados. Como guionista, productor y director (de esta película) y ejecutivo de DC Studios tiene que conseguir un film rentable, y al mismo tiempo que sirva de trampolín para lo que está por venir, por lo que muchos lo mirarán con lupa. En mi caso tengo que decir que estamos ante una buena película para dichos objetivos... pero con matices.
En su momento este personaje fue el primero de los muchos superhéroes que fueron naciendo poco a poco a medida que pasaban las décadas, por lo que causó sensación al no haber aún nada con lo que compararlo. Incluso cuando en 1978 Richard Donner dirigió su emblemática aportación al mito, tampoco había mucho (de calidad) con lo que compararlo. Pero los tiempos han cambiado, llevamos décadas con superhéroes de todo tipo y condición que han poblado las pantallas de cine y televisión, y lo que en origen era algo asombroso, se ha vuelto usual. Es por ello que las épicas batallas y escenas de acción que se ven aquí no dejan de tener la estética adecuada para lo que son, pero sin la novedad de antaño.
Justo para no caer en esa "fatiga de superhéroes" con la que achacan el exceso de producciones con ellos que ha habido en las últimas décadas, se ha decidido que esta no fuera una película "de origen" (para así no volver a insistir en terrenos ya mostrados de forma previa). Ahí radica desde su mismo inicio la que creo que es mayor virtud de este film, porque cuando se afirma que llevan 300 años viviendo con nosotros metahumanos, ofrece un pasado bastante amplio y un futuro por determinar, en un lienzo en el que James Gunn ha puesto la primera pincelada, y cierto cameo en su tramo final hace un guiño a cierta producción ahora en rodaje, y cuyo estreno está previsto para el próximo verano.La norma establecida de las escenas tras los créditos se refleja en este caso con dos aportaciones intrascendentes, uno en medio y otra al final, por lo que ese cameo que cito en su último tramo sería lo único que se anticipa de lo que está por llegar. Pero volviendo a la base, este film nos presenta una Metrópolis digna de los cómics, donde cualquier problema metahumano es tónica usual, hasta el punto de que Gunn se nota que ha disfrutado tanto poniéndolo en imágenes que ha pecado de querer abarcar mucho, pero dejando al espectador con ganas de más al no poder desarrollarse todo en sus (por otra parte) intensos 129 minutos de metraje. Hay quien verá en eso no un hándicap sino una virtud...
El reparto tengo que admitir que resulta bastante acertado en cuanto a su trío protagonista: David Corenswet cumple bastante bien en la dicotomía entre Superman y Clark Kent (si bien este último apenas es esbozado), Rachel Brosnahan encarna a una Lois Lane que bien podría ser heredera del personaje tal como lo perfiló en su momento Margot Kidder. Pero el que sin duda destaca es un magnífico Nicholas Hoult como Lex Luthor, dando vida a un maníaco millonario envidioso de Superman, que intentará por todos los medios desacreditarlo y combatirlo (de hecho la película comienza con la primera derrota del kryptoniano a manos de un personaje manipulado por Luthor).
Pero el problema, como he indicado, radica en tener demasiados personajes en el tablero, siendo imposible darles tiempo a todos: del Daily Planet por ejemplo se queda uno con ganas de ahondar más en ese Jimmy Olsen que aquí presentan como un ligón empedernido, otro tanto se puede decir de los superhéroes que ayudan a Superman (Mr.Terrific, Hawkgirl y el Linterna Verde Guy Gardner), el matrimonio Kent apenas tiene una presencia testimonial, así como Jor-El y su esposa, etc. No es que ninguno sobre (aunque Kripto es un poco rebelde, si bien al final se explica ya que la persona que era responsable de él también es un tanto díscola), pero sabe a tan poco que te dejan con ganas de más.
En conclusión: el Superman de James Gunn es una buena aportación a la mitología del personaje, acercándolo más a la imagen de él que hay en el imaginario colectivo (muy ligada a la esencia que dejó Christopher Reeve, bastante presente en este film), y alejándolo del aspecto sombrío de su predecesor (encarnado por Henry Cavill). Incluso hay una subtrama relacionada con dos países ficticios, en los que uno ha intentando invadir a otro, que tiene claras resonancias de nuestra actualidad (con el acierto de cuestionar porque se inmiscuye Superman). Digamos que Gunn sabe ser respetuoso con el legado del pasado, pero planteando ideas atractivas y un futuro que habrá que ver qué nos ofrece.