Hace poco se estrenó la quinta entrega de la saga Underworld, la cual vino a confirmar que esa saga ya no daba más de si, y cité el cercano estreno de Resident Evil 6, que con el subtítulo de El capítulo final
nos quieren hacer creer que con él se acaba la franquicia (lo cual no
es asi, no solo porque los resultados de taquilla son al final los que
valen sino porque el propio final del presente título no es ni mucho
menos cerrado)
Es
cierto que en muchas ocasiones he citado que me gusta ir al cine con
las mínimas expectativas, para así dejarme sorprender (o no) con lo que
me encuentre, pero en el caso de sagas tan extensas resulta una labor
dificil porque uno suele ir ya con ideas preconcebidas por los
anteriores films. Teniendo en cuenta que de Resident Evil tan
solo me convenció la primera (una entretenida película de zombis cuando
estos aún no habían sido (ab)usados hasta la saturación), las
expectativas las tenía bajo mínimos, pero aún asumiendo sus claras
deficiencias y errores (nunca se me ocurriría aprobar algo como esto),
no me resultó el horror que a priori pensaba.