Cuando descubrí en mi adolescencia las obras de Stephen King tengo que admitir que una de las novelas suyas que más me impactó fue Cementerio de animales. Quizás pueda no ser la más terrorífica (o incluso para según quien tampoco será de las más destacadas), pero enseguida conecté con su premisa argumental. Intrigado por como se podría pasar a imágenes ví la primera adaptación que se hizo de esta novela hace ya treinta años, y aunque la puedo tener un poco difusa en el recuerdo (la ví hace ya mucho tiempo), su historia seguía siendo igual de impactante. Inferior sería sin duda su algo más olvidada secuela de 1992, donde lo más destacado sería la presencia de un Edward Furlong que había saltado a la fama de forma reciente (por entonces) gracias a ser John Connor en Terminator 2.
Es curiosa la relación con la saga iniciada por James Cameron, porque el protagonista de esta nueva versión de Cementerio de animales (que aqui si tiene una fidelidad al título original carente en la adaptación del 89) es el actor Jason Clarke, que justo también fue John Connor pero en este caso en Terminator Génesis. El mencionado actor interpreta aqui a Louis Creed, un doctor que se muda con su mujer Rachel (Amy Seimetz) y sus dos hijos a un pequeño pueblo de Maine. La mayor de ellos, Ellie de ocho años (a cargo de la actriz Jeté Laurence) bien pronto descubre una zona cercana en la que los chavales de los alrededores entierran a sus mascotas muertas. Allí conocerá al viudo Jud, personaje a cargo del siempre eficaz John Lithgow, que se convertirá en amigo de la familia bien pronto, pero debido a un giro del destino revelará algo que los cambiará a todos.
