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jueves, 5 de octubre de 2017

BLADE RUNNER 2049

A Ridley Scott siempre le han juzgado toda su obra posterior sobre sus dos primeros y más emblemáticos trabajos: Alien y Blade Runner. De la primera ha habido secuelas, precuelas y hasta spinoffs pero ninguna ha superado a la original (no entramos en las valoraciones porque hay desde films más o menos acertados a bodrios que sería mejor olvidar), pero la segunda se había mantenido "virgen" de secuelas hasta ahora, aunque nadie le niega lo mucho que influyó en el aspecto visual de un buen montón de películas que llegaron con posterioridad. Aunque en su momento fue un fracaso de taquilla, el Blade Runner original de 1982 fue revalorizado con el paso del tiempo, por lo que una secuela 35 AÑOS DESPUÉS se antojaba como un reto dificil, no solo de llegar al escalafón que tiene el film previo, sino que además atraiga a una nueva hornada de espectadores.

Pero todo llega en esta vida, y más en el mundo del cine, por lo que si una película puede ser revisada de alguna manera para seguir siendo lo más rentable posible, siempre habrá alguien que se apunte al carro, con el aliciente de la nostalgía que levante la obra primigenia. En este caso hay de todo (precuelas, secuelas, reboots, etc.) pero cabría indicar que ya la película original se aprovechó de ello, más que nada con las varias versiones posteriores que vieron la luz, entre ellas la que ví yo hace una década en su reestreno en cines. Cabe indicar, al menos en mi opinión, que el título de 1982 es una de esas películas que hay que visionar más de una vez, porque encierra detalles de una sorprendente madurez que pueden resultar inadvertidos para aquellos que tan solo busquen un entretenimiento pasajero. Curiosamente esta secuela, aún logrando mantener el tipo con dignidad, resulta una historia mucho más sencilla y bastante deudora de la cinta del 82, hasta el punto de que quien no la haya visto puede no acabar de entender (y por lo tanto no disfrutar) esta película, aunque nadie le niega su calidad pero también sus evidentes errores, siendo el más palpable ese tan común en la gran parte de los estrenos de estos últimos tiempos: una dilatación temporal innecesaria.