jueves, 18 de julio de 2013

HISTORIA DE BRUGUERA XXIV: EDICIONES B (GRUPO Z)


Como comentábamos en la entrega anterior de esta serie, la marcha de Ibáñez supone el golpe de gracia para Bruguera. En mayo de 1985 los trabajadores se ponen en huelga por el retraso en los pagos (portada de uno de los boletines informativos en la imagen superior, atención al logo del gato), mientras surge una serie de vacilantes intentos de compra de la compañía por parte del editor uruguayo Leo Antúnez (que posteriormente muchos calificarían de intento de estafa que no haría sino acelerar el cierre de la editorial).

En 1986, y a pesar de las elocuentes promesas de Antúnez, Bruguera deja de existir como tal, siendo finalmente adquirida por el Grupo ZETA (responsable de publicaciones como El Periódico de Catalunya, Interviú, La Revista, Tiempo, etc,) quien pocos meses después, ya en 1987, la transforma en Ediciones B, S.A. (lo de "B" fue propuesto por Félix Espelosín, ex directivo de Bruguera y director financiero de Zeta en el momento de la compra, resultando obvio que dicha "B" simboliza a todas luces la inicial de la antigua firma, en un afán por darle a los lectores una cierta sensación de continuidad, algo que -sobre todo al principio de su andadura- se refleja también en su política de publicaciones, claramente continuista de la que llevaba a cabo Bruguera en su últimos estertores). Al mismo tiempo, deciden apostar por la reedición de los más clásicos personajes de Víctor Mora, tales como El Capitán Trueno, Jabato, El Corsario de Hierro o El Cosaco Verde (todos ellos dentro de una nueva línea denominada Edición Histórica). En general se venden bien.


Desde entonces y hasta hoy (y pese a haber parecido heredar también -seamos francos- muchos de los peores fallos editoriales de la Bruguera más caótica), es innegable que Ediciones B mantiene una fuerte representación tanto en el mercado español como en el latinoamericano, poniendo en circulación libros para adultos (ficción y no ficción), infantiles, juveniles, ilustrados y como no, los sempiternos tebeos (aunque desde la irrupción de esta nueva singladura parece que todos nos hayamos empeñado en "crecer" y ahora prefiramos llamarlos "cómics"). Entre estos últimos, aparte de ciertas reediciones de éxito más bien moderado, destacan Mortadelo y Filemón, Superlópez y Simpsons Comics, tres de las apuestas más rentables de la editorial en este bendito campo, y prácticamente las únicas a día de hoy.

De hecho, y tal y como dijo Miguel Fernández Soto en El Mundo de Mortadelo y Filemón:

"La caída de las revistas:

1996 es el año de la cancelación definitiva de las revistas del grupo B. Al parecer, vino determinado por un cambio de personal en las altas esferas de B, que no veían con buenos ojos el material que se editaba (a excepción del más rentable de Ibáñez y Jan) y se decidió dar un nuevo aire a la editorial apostando por el material "más prestigioso", es decir, cómics extranjeros de éxito seguro como Los Simpsons o los de la Warner. La muerte del tebeo tradicional supone un duro golpe para los autores que, a excepción de los dos citados, pasaron automáticamente al paro (...)"

Como dato, cabe apuntar que en el año 2000 los herederos de Escobar dan el visto bueno para que Juan Carlos Ramis y Joaquín Cera continúen la saga de Zipi y Zape (aunque ahora ya claramente adaptados a los nuevos tiempos), pero lo cierto es que dicha adaptación tendrá escaso éxito, desembocando finalmente en su inevitable cancelación sólo dos años después, en 2002.

Los "nuevos" Zipi y Zape de Ramis y Cera: un proyecto que al final no funcionó.

Actualmente, Ediciones B cuenta con un blog para presentar sus novedades y reediciones de tebeos, llamado Factoría del cómic (que podéis visitar pinchando el enlace), pero como veréis, sus publicaciones salen casi con cuentagotas.

También me parece importante señalar que, a día de hoy, la única filial que se mantiene a flote de lo que fuera la antigua compañía es Editorial Bruguera Mexicana S.A. de C.V. que hasta la fecha distribuye -con notable éxito- su fondo editorial en el mercado latinoamericano y estadounidense.

Y hasta aquí, amigos, mi "pequeño" resumen de la historia de la que -sin ningún género de dudas- fue la editorial de tebeos más importante de nuestro país, y que se iniciara en un ya lejano 1910. Espero que este viaje a la nostalgia os haya resultado tan apasionante como a mí. Por otra parte, ya os adelanto que una vez cerrada esta sección, en breve iniciaré una nueva (también con cadencia aperiódica, que vendrá a llenar el hueco dejado por ésta, aunque lógicamente su temática ya no tendrá nada que ver). Próximamente os daré más datos al respecto...

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