sábado, 20 de junio de 2015

MI EXPERIENCIA EN DISNEYLAND PARÍS


Amigos, acabo de volver con la familia de un destino largamente esperado por nosotros: Disneyland París. Y que experiencia señores... ¡de película!.

Uno ya intuía que cualquiera de los cinco parques de Disneyland repartidos por el mundo sería espectacular. No en vano la inmensa mayoría de parques temáticos imitan a éstos en mayor o menor medida, pero he de admitir que finalmente superó todas mis expectativas. El modo en que te hacen sentir la magia es sencillamente impresionante. Imaginaos un lugar de ficción inmenso, donde todo está construido de manera superlativa, y donde cada atracción o espectáculo es un más difícil todavía.

En el caso de Disneyland París son dos parques en uno. Por un lado el clásico Disneyland Park (el del castillo de la foto), y junto a él, a un tiro de piedra, el Walt Disney Studios Park, ligeramente más pequeño que el anterior, pero igualmente alucinante. Cuando sacas la entrada ésta te vale indistintamente para cualquiera de los dos recintos (de hecho puedes estar pasando de uno a otro tantas veces como quieras).

Sería bastante complejo relataros aquí en que consiste cada atracción o espectáculo ya que son muchas. Pero sí que os comentaré las que -a título personal- más me han llamado la atención, por si vais y os sirve de ayuda.

Dentro del parque clásico es digno de verse el desfile de personajes y carrozas que hay cada día a las 17:30. Recorren toda la avenida principal al compás de un tema muy pegadizo, con vistosas coreografías y los chavales lo viven muy intensamente.


En cuanto a atracciones propiamente dichas, una que nos impresionó a todos especialmente fue el Peter Pan´s Flight (El Vuelo de Peter Pan), hasta el punto de tener que subirnos varias veces. Se trata de una atracción en la que te montas en un barco pirata, y suspendido en el aire te hace "volar" sobre una espectacular panorámica a escala del cielo de Londres visto de noche. Así, sobrevuelas los clásicos tejados londinenses, el río Támesis, el puente de la Torre e incluso el Big Ben, en un viaje de fantasía que, a través de un impresionante cielo estrellado (te dejará con la boca abierta) termina por desembocar en el reino ficticio de Nunca Jamás, donde verás a Peter Pan enfrentándose al Capitán Garfio.


Dicho así admito que puede sonar un poco simplón o infantil, pero os aseguro que vivirlo es una experiencia realmente única, que a buen seguro no dejará indiferente a nadie.

No muy lejos de ésta, podréis encontrar It´s a Small World (Es un Mundo Pequeño), otra de las más impresionantes para todos los públicos. Es un crucero (sí, realmente navega un río artificial), que hace un precioso (pero precioso, precioso) recorrido por todos los países del mundo, al compás de una música extremadamente pegadiza. ¿Como describir con palabras lo que es ver a no menos de trescientos animatronics vestidos con trajes típicos de cada país, mientras cantan, bailan o tocan instrumentos?. ¡Todos se mueven!. Realmente es abrumador, porque cada vez que quieres ver con detalle lo que sucede a un lado de tu barca, o giras rápido la cabeza al otro lado, o sabes que te estás perdiendo cosas. Podrías subir una docena de veces seguidas, y seguirías descubriendo pequeños detalles desapercibidos en el viaje anterior.


Si vais con niños no dejéis de ir a ésta, porque es la belleza convertida en paseo y un verdadero espectáculo para los sentidos. Veréis como repetís.

Otra atracción en la que disfrutamos de lo lindo fue Autopia, un enorme circuito de asfalto al aire libre en el que los chavales pueden conducir coches "auténticos" que (si bien van sobre una especie de raíles) tienen cierto grado de autonomía real en el manejo del volante, además de que para moverse dependen en todo momento de que pises el acelerador (o de que dejes de pisarlo si no quieres colisionar con el de delante).


Como todo lo que hay en Disneyland, el tamaño que podrías esperar de algo así es llevado a la enésima potencia, resultando un recorrido realmente flipante para los críos. 

Esas quizás fueron las que más nos gustaron del parque tradicional (aunque que conste que las demás también merecen mucho, mucho la pena). Por ejemplo el "crucero" que hicimos a bordo de un auténtico (y enorme) barco de vapor que parecía directamente extraído de una novela de Mark Twain, el descomunal animatronic en forma de dragón que hay en la cueva bajo el castillo (que se mueve desprendiendo humo por sus fauces y con sus ojos rojos brillando en la oscuridad), la experiencia Stars Tours (diseñada por el mismísimo George Lucas que incluye sus detallistas animatronics a tamaño real de R2-D2 y C-3PO) o la divertida visita a la casa del terror Phantom Manor.


Mención especial aparte merece también el espectáculo musical de Frozen: El Reino de Hielo, en el que en el momento álgido del show incluso cae nieve artificial sobre el público.


En cuanto al parque colindante, el Walt Disney Studios Park, hubo también ciertas cosas que nos dejaron huella (sin contar con la sesión de fotos con Spider-Man, en la que estando nosotros en la cola colaron descaradamente a cierto "vip", jugador del Real Madrid para más señas). Una fue el espectáculo Stunt Show, tipo pilotos del infierno, con acrobacias y persecuciones de motos y coches, tiroteos y otras lindezas semejantes. 


Si ver un bólido saltar por encima de un camión, o un motorista que derrapa por el suelo hasta que su cuerpo se prende en llamas no te impresiona, pocas cosas lo harán.

Alucinante también el Tour de Efectos Especiales, en el que una especie de trenecito te mete en lo que parece ser un decorado de cine catastrófico, en el que verás como artificialmente llueve de manera torrencial, se levanta un vendaval, o se produce una avalancha de agua que parece a punto de borrar del mapa el lugar donde el público se ubica. Todo ello en medio de explosiones, llamaradas y otros efectos similares (puedes sentir el calor del fuego en la cara). Digno de verse.

También nos pareció una auténtica pasada la atracción Ratatouille: The Adventure (dicen que es una de las más caras del mundo). En esencia, se trata de un simulador (no estático, o sea, que se desplaza) haciendo un recorrido desde el punto de vista de la rata protagonista, en el que el público (mediante unas gafas 3-D), ve el mundo desde el tamaño del animal, y debe cruzar a toda velocidad una cocina en la que los pies de tropecientos cocineros, así como multitud de objetos que caen están a punto de aplastarlos. Maravilloso el efecto de verte a ti mismo corriendo bajo mesas, sillas y por el interior de conductos de ventilación. Realidad virtual en estado puro. Indescriptible, de verdad.


Pero si lo que a ti te va son las emociones fuertes, siempre puedes subir al Hollywood Tower (también llamada Torre del Terror). Un espeluznante viaje en ascensor dentro de un hotel abandonado, en el que se entremezcla una bestial caída libre en plena oscuridad con apariciones fantasmales bastante realistas, logradas a partir de proyecciones de hologramas. Aquí me reí lo mío.


Al caer la noche, y volviendo al parque clásico, es visita obligada el espectáculo de clausura. Se trata de una deslumbrante proyección animada (se proyecta directamente sobre el castillo que abre este artículo), con enormes chorros de agua iluminados de colores, y un despliegue pirotécnico como nunca habrás visto. Todo ello coordinado milimétricamente al compás de la música (ya de por sí apoteósica). De una belleza y una espectacularidad tales que te pondrán la piel de gallina. No hay suficientes palabras en el diccionario para explicar la magnitud de tal evento.


¿El reverso de la moneda?. Las colas interminables que hay que hacer bajo un sol de justicia para la foto con los personajes, o los precios prohibitivos de cualquier artículo, ya bien sea merchandising Disney o un simple refresco de tan sólo medio litro (que en el momento de escribir estas líneas cuesta en el parque 3,29 €). También hay que tener en cuenta que el 85% de las atracciones han sido diseñadas pensando en los más pequeños (o mejor dicho para todos los públicos), de modo que si buscas cosas vertiginosas tipo montañas rusas y similares has de saber que aunque hay algunas, y son interesantes, no son mayoría.

Aún con todo, nosotros esperamos repetir algún día...

7 comentarios:

  1. Debe haber molado lo suyo, me dejas boquiabierto.

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  2. ¡Ya te digo si moló!. Las dos experiencias de ocio más intensas de mi vida sin duda fueron el concierto de Michael Jackson al que tuve el placer de asistir y la visita a este fantástico lugar. Recomendable a todo el mundo (entre 4 y 120 años).

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  3. Qué buena experiencia! Es el parque conocido como Euro Disney, no? O es en otro lado?

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  4. Sí, es el mismo. Lo que sucede es que hace años que ya no se llama así. actualmente lo llaman Disneyland Paris.

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  5. HOLA, PODRÍAS DECIRNOS EN QUE HOTEL TE HOSPEDASTE Y QUE RESTAURANTES TE GUSTARON MÁS? GRACIAS

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    Respuestas
    1. Hola Francesca. Pues yo estuve en el hotel Sequoia Lodge, de precio medio, es decir, ni de los más caros ni de los más baratos. Como restaurante te recomiendo el Plaza Gardens. Tiene un Buffet bastante variado y la comida está buena. Además, queda muy bien ubicado si tu idea es ver el espectáculo de clausura (proyecciones y fuegos artificiales) justo después de cenar, porque sales y ya estás prácticamente en el sitio donde se posiciona la gente para verlo mejor. Además, en mi caso, este restaurante ya estaba incluido como parte del paquete contratado. Espero haberte sido de ayuda. ¡Que disfrutes la experiencia!

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