Muy pocas veces
seis contrabajos,
ocho chelos,
cuatro trombones y
una tuba han arrancado tantas emociones al público. Especialmente si hablamos de
cine. Pero la música que el compositor
John Williams creó para el filme
Jaws (
Tiburón) sigue siendo,
37 años después, un
hito en la historia del
séptimo arte. Probablemente dicha música fue tan responsable del
terror que sufrió el público el
verano de 1975 como las imágenes de
Steven Spielberg. Su increíble intensidad y su potencia visceral ayudó a que la película se convirtiera en un
fenómeno mundial;
Spielberg la llegó a comparar -y a mi parecer muy acertadamente- a la inquietante música que
Bernard Herrmann compuso en
1960 para la magistral
Psicosis.
La trama, basada un tanto libremente en la
novela homónima del escritor
Peter Bencheley (que también tendría un pequeño papel en la cinta) es la siguiente: en las aguas de la costa cercana a una pequeña población turística del
Este de
Estados Unidos, un
enorme tiburón blanco ataca a varias personas. Temiendo las fatales consecuencias que esto puede provocar en el negocio turístico, el alcalde se niega a cerrar las playas y a difundir la noticia. Pero un nuevo ataque del tiburón, en la propia playa, termina con la vida de otro bañista. El terror se ha hecho público, así que un veterano cazador de tiburones, un científico y el jefe de la policía local se unen para dar caza al escualo.
Tiburón contó con las
inolvidables interpretaciones de
Roy Scheider,
Robert Shaw,
Richard Dreyfuss,
Lorraine Gary,
Murray Hamilton,
Carl Gottlieb y
Jeffrey C. Kramer.