Antes de empezar esta crítica tengo que reconocer que en mi juventud no me leí ninguna novela de R.L.Stine, un prolífico autor de relatos de miedo orientados hacia el público joven. No me son desconocidos sus libros, pero cuando veía alguno, el hecho de que fuera terror dirigido al público infantil siempre me hizo descartarlos por prejuzgarlos como relatos muy simplistas (con la mayoria de edad recien superada yo me decantaba más por monstruos más adultos como Freddy Krueger o las obras de terror del también prolífico Stephen King)
De todas maneras el éxito de estas novelas es indudable teniendo en cuenta todas las que hay, lo que propició que la saga se extendiera a televisión, en una serie de la que desconocía su existencia hasta que ahora me he puesto a escribir la crítica de esta película, aunque me aventuro a suponer que siguiera un esquema parecido a La dimensión desconocida o Historias de la Cripta: una presentación de un relato breve de misterio, terror y/o fantasía, siendo autoconclusivos casi todos como tónica general.
Queda por lo tanto claro y conciso que yo no tenía ninguna expectativa previa sobre esta Pesadillas, por lo que decidí verla sin ningún tipo de pretensión, lo cual creo que fue acertado ya que a cambio me encontré con un título que intenta recuperar la esencia del cine infantil de los 80 y 90, tomando como claros referentes a Gremlins y Jumanji (aunque me parece un error el retraso que ha tenido su estreno en España, ya que esta es una película perfecta para Halloween, cuando se estrenó en Estados Unidos, o a lo sumo en Navidad, por su tono de comedia familiar con elementos de miedo. De hecho en principio tenía que haberse estrenado el 4 de diciembre, pero la distribuidora la retrasó hasta finales de enero supongo que para que no quedase superada por el apabullante éxito de Star Wars: El despertar de la fuerza)
