Cuando se estrenaron las dos películas de Sherlock Holmes dirigidas por Guy Ritchie, en ambas quedó claro que se rompia el estereotipo de un inepto Watson, dejándolo a un mismo nivel intelectual que el citado Holmes. De esa manera Robert Downey Jr. y Jude Law tenian a su cargo unos roles más o menos equiparables, y sin ese estigma de "tonto" que siempre se le ha puesto a Watson para que así destaque más lo "listo" que es Holmes. Otro detalle que allí se mostraba era al duo protagonista como perfectos héroes de acción, a lo que añadir que el villano principal (Moriarty) era tan solo sugerido en el primer film, siendo desarrollado en la secuela.
Si esta Victor Frankenstein tuviera una secuela (que NO la tendrá, ya que ostenta el honor de haber sido el PEOR inicio de un estreno de la Fox: 12º puesto del ranking en su estreno y una recaudación irrisoria en la taquilla) supongo que seguiría la misma estela que los títulos de Holmes orquestados por Ritchie, ya que aunque la criatura siempre asociada a ese nombre se puede ver en el tramo final de esta película, lo abierto del mismo (Victor Frankenstein parece seguir obsesionado con eso de insuflar vida a lo muerto) deja bien a las claras que había el propósito (fallido) de hacer de esto una franquicia.
Para ser sincero yo esperaba que esto fuese un bodrio, lo que no sabía si superior o inferior al de Yo Frankenstein sufrido en 2004, porque al clásico literario de Mary Shelley, si hay algo que no le hace falta, son nuevas variantes, que intentan innovar donde ya no hay nada nuevo que contar. Por eso en la Yo Frankenstein de hace un par de años la supuesta historia (si se puede llamar así) se contaba desde el punto de vista del monstruo mientras que aqui se narra desde los ojos de Igor, el conocido ayudante del doctor... aunque más por las adaptaciones cinematográficas que por la novela original, en la cual no aparece. Pero quien crea que aqui verá a un jorobado renqueante aunque sea del estilo gracioso que tuvo Marty Feldman en El jovencito Frankenstein (¡ese si que fue antológico!) ya puede irse olvidando.
